La semana pasada, la Unión Europea aprobó por unanimidad el reglamento Chatcontrol, que permite a las empresas de tecnología bloquear el contenido de pornografía infantil e informar a quienes lo buscan y promueven.

Solo en 2019, 6.000 pedófilos quedaron sin acusación y libres entre nuestros niños, debido a la falta de medios policiales para denunciarlos. Y lo peor es que las cifras crecen con los años, debido a la absoluta impunidad de medios como las redes o Red profunda, en el que se puede comprar desde drogas, a personas, a través de armas.

No está claro si proporcionalmente hay más o menos pedófilos, pero lo que sí es evidente es que gracias a internet es posible detectar muchos más de estos terribles criminales.

Y aunque aplaudo esta regla, y espero ansiosamente que el incentivo ayude a la justicia a enjuiciar a todas las personas con este trastorno, lamentablemente siempre hay cabos sueltos que no debemos ignorar, si no queremos que las leyes tengan efectos indeseados.

Al permitir que las empresas de tecnología monitoreen la red sin control, tendrán acceso ilimitado a todo nuestro contenido: correos electrónicos, mensajes, fotos, chats (excepto WhatsApp) y cualquier movimiento digital. ¿Crees que esta ley solo afectará a los pedófilos? No, su objetivo es identificarlos, pero para hacerlo tú y yo estamos involucrados. Pagamos solo por los pecadores.

Esta norma, con toda su buena voluntad, tiene muchos claroscuros que resolver, y que hay que analizar y debatir, antes de que sea demasiado tarde. Algunos de ellos son:

  1. Luna instrumentalización del seguimiento. ¿Te imaginas un algoritmo que detecte la palabra niños repetidamente en sus correos electrónicos, y que por un sesgo o una mala interpretación, se le acusa? Por esta misma razón, se canceló el sistema de reconocimiento facial de Amazon.
  2. Más poder para las empresas de tecnología. Brindar información sin el control de los ciudadanos es lo que le ha permitido a China establecer el sistema de crédito social. ¿Qué pasa si estas empresas poseen legalmente tanta información sobre nosotros? ¿Quién los va a ver?
  3. Derecho a la dignidad humana, al honor y la privacidad. Yestamos pasando por alto este derecho, al permitir que un tercero (tecnológico) nos controle constantemente. ¿No les estamos dando más poder en bandeja de plata del que ya tienen?
  4. Presunción de inocencia. Este término indica que “Se es inocente hasta que se declare lo contrario mediante un juicio judicial «. Significa que, más allá de iniciar una investigación contra alguien que crea sospechar de algo, con esta normativa todos estamos investigados para encontrar sospechosos. Esa fue precisamente la gran crítica en su contra. acto Patriota Estadounidense cuando gracias a ello, el gobierno investigó a decenas de miles de ciudadanos a los que el algoritmo calificó como posibles sospechosos de terrorismo.

Vivimos una época en la que las palabras tienen fronteras permeables y sentimientos encontrados, y por tanto, al hablar de justicia (juzgar a los pedófilos) y de derechos (proteger a los ciudadanos) fácilmente podemos distorsionar el discurso.

¿Cómo podríamos encontrar una solución a través de la cual se haga justicia, sin violar derechos que tanto tiempo nos ha costado adquirir? Ese es precisamente el dilema al que nos enfrentamos.