El Unicaja llevó al Barça al límite. Los malagueños forzaron una prórroga en los cuartos de final de la Copa y solo el talento goleador de Corey Higgins salvó a los culés del desastre. Ser eliminado durante dos años seguidos en el primer cambio de K.O. no era una opcion para contemplar un equipo diseñado para dominar Europa.

Los culés supieron sufrir y lamerse las heridas para firmar una de las remontadas del año. Llegaron a perder por 20 puntos en el primer periodo, pero el Unicaja se quedó sin aire poco a poco hasta llegar a una prolongación donde Brizuela (33 puntos) se agotó y sus bases sin ideas ante una defensa que se asemeja a un muro.

El partido arrancó con Unicaja sin encadenamiento. Los malagueños, de la mano de los 14 puntos en el primer período de Dario Brizuela, arrinconaron a unos culés que no tenían su día en ataque con un Mirotic totalmente desaparecido en trabajo ofensivo. Los greenes no fallaron ni un triple ni por casualidad consiguiendo poner en el marcador un escandaloso 9-29 con dos minutos restantes al final del período inicial.

Estaba claro que ni los andaluces eran tan buenos ni los catalanes el desastre que había destrozado en el primer período. Jasikevicius sacó a sus perros de presa -Hanga y Davies- para detener el sangrado defensivo de su equipo en seco hasta el punto de que en el segundo tiempo solo encajó 10 goles y la mayoría de ellos desde la línea de personal.

El Barça fue a la remontada y lo hizo abriendo el campo con tiros lejanos de Higgins y Abrines. El Unicaja estaba perdiendo fuerza y ​​confianza a tal punto que su grandilocuente ventaja se había reducido a cinco puntos en el descanso. Los catalanes tenían claramente una misión y no iban a permitir que se repitiera la historia de la última Copa cuando cayeron ante el Valencia Basket en cuartos de final.

Y cuando el Unicaja parecía que iba a ser una simple presa para el talento azulgrana, Brizuela reapareció en la segunda parte con otro picoteo en forma de 10 puntos. Esas canastas ayudaron a los andaluces a mantener el liderato en el partido, aunque Calathes hizo todo lo posible para justificar su fichaje estelar de la temporada al anotar nueve puntos que dejaron las cosas igual que en el entretiempo.

Sin embargo, al inicio del último tiempo, los verdes empezaron a notar el esfuerzo, se quedaron sin ideas y apenas pudieron anotar ante unos catalanes que continuaron como un rodillo gracias a su interminable rotación. Los chicos de Jasikevicius consiguieron salir por hasta seis puntos dando la impresión de que el negocio estaba cerrado, pero a Unicaja le quedaba un último impulso. Un 0-7 parcial les puso por delante en el certamen gracias a los últimos picotazos de Brizuela a falta de dos minutos para el final.

El Unicaja, sin embargo, pecó en el partido con un minuto para el final. Los andaluces mantuvieron el área que tan bien había funcionado sin Mirotic, pero no lo cambiaron con la vuelta al campo del astro hispano-montenegrino. El resultado fue un triple desde la esquina a 43 segundos del final. El exjugador del Real Madrid pudo sentenciar el partido desde la línea de personal, pero uno de los juegos libres falló y en la siguiente jugada Abromaitis anotó una canasta que obligó a la prórroga a 0,4 segundos.

La prórroga, sin embargo, hizo que Corey Higgins -a veces amado y en ocasiones discutido- abriera el tarro de esencias particulares, logrando nueve puntos en esos cinco minutos extra en los que el Unicaja no pudo con la profundidad de la plantilla azulgrana. Los malagueños se marchan con la cabeza en alto después de haber competido cara a cara contra un equipo llamado a dominar el Viejo Continente con mano de hierro.