Los datos de afiliación a la Seguridad Social de noviembre fueron, una vez más, algo mejores de lo esperado. Nuevamente hay más de 19 millones de afiliados (lo que no ha sucedido desde marzo). Aunque es un 1,8% menos que un año antes (equivalente a la pérdida de 354.900 puestos de trabajo), el ritmo de destrucción de empleo es el más suave en ocho meses (Fue del 4,6% en mayo y junio).

Incluso uno de los cuatro grandes sectores mostró un aumento en el empleo. Fue el sector agricultor que, tras trece meses consecutivos de destrucción de puestos de trabajo, alcanza un incremento interanual del 0,9%. Allí terminan las buenas noticias.

Desde hace ocho meses, el el número de desempleados aumenta a una tasa superior al 20% interanual (20,4% en noviembre), algo que no ocurría desde enero de 2010, en la época de José Luis Rodríguez Zapatero. Por segundo mes consecutivo hay más de 3,8 millones de desempleados. Dentro de esos números globales, hHay segmentos del mercado laboral con registros mucho peores. En el caso de los menores de 25 años, el paro ha crecido más de un 35% interanual durante siete meses (+ 37,7% el mes pasado). Lo mismo ocurre con los inmigrantes, cuyo número de parados aumentó un 38,4% interanual en noviembre. Los inmigrantes pasan 14 meses sufriendo un aumento del desempleo.

ERTE

Existen 746.900 empleados en ERTE (147.600 más que hace un mes). Esto implica que 1 de cada 20 asalariados se encuentra en tal situación. Una proporción aún mayor en el sector del transporte (6,3% de sus empleados) y en la hostelería (32,3% en ERTE).

La ERTE no es el único «dopaje» en las estadísticas laborales (recuerde que las personas en esta situación cuentan como «ocupadas»). Hay otro muy significativo, que es el empleo público. En los últimos 12 meses, las Administraciones Públicas contrataron 137.700 personas (+ 5,4%), mientras que el sector privado perdió 492.600 puestos de trabajo (-2,9%).

Sin ambos “dopaje”, el aspecto del mercado laboral sería mucho peor: si las administraciones públicas tuvieran el mismo número de empleados que hace un año y si excluyéramos a los que están en ERTE del colectivo de ocupados, ahora habría 18,1 millones de empleados (885.000 menos de los que muestran los datos oficiales). La caída interanual del empleo sería del 6,4% y no del 1,8%.

Estos datos muestran la disociación entre personas normales y políticos. En primer lugar, ni siquiera han hecho el gesto de rebajar sus sueldos en un 1%, mientras que el salario medio ha caído un 11% interanual (la mayor caída en más de un siglo) y el paro se ha disparado. Junto al contratación desenfrenada de empleados públicos revela su capacidad para crear grupos privilegiados y también su desprecio por la mala situación del sector privado, que es el que paga todo el gasto público con sus impuestos.

El número de empresas sigue cayendo, lo que dificulta cada vez más el mantenimiento de puestos de trabajo. Ahora hay 86.000 firmas menos que hace un año (caída del 5,7%). Las empresas más pequeñas sufren más: el número de las que tienen un solo trabajador desciende un 9,7%, mientras que las de entre 6 y 50 trabajadores desciende un 3,9%. Por otro lado, han crecido las de más de 500 trabajadores: hay 60 empresas más (+ 2,5%). Otra señal de que los socialistas siempre logran lo contrario de lo que prometen: dicen que quieren favorecer a los autónomos y las pequeñas empresas, pero estos cierran mientras solo las grandes firmas se expanden.

La situación del mercado laboral sigue siendo extremadamente delicada. La mejora sugerida por los datos de noviembre es mucho menos potente de lo que parece y todavía no podemos ver la luz al final del túnel. Tampoco tenemos un plan de recuperación. Solo se ha decidido que el gobierno gastará lo que no tiene, esperando poder gastar aún más cuando llegue el dinero europeo. Ya deberíamos haber aprendido que la historia del aumento del gasto público siempre termina mal.