Ronald Koeman Está suscrito a la polémica desde que llegó al Barcelona. La convulsa situación por la que atraviesa el equipo culé, lejos de verse aliviada desde su llegada, solo ha encontrado más incendios, provocados en parte por el técnico. Ya sea por motivos estrictamente deportivos o por actuaciones o declaraciones del holandés, los culés están lejos de encontrar un clima adecuado que ayuda al vestuario a salir del pozo en el que está inmerso. El último tirón del técnico ha sido con Riqui Puig, en el que ha lanzado varios dardos innecesarios en una rueda de prensa.

Si hay algo que caracteriza a Koeman, es no te muerdas la lengua en cualquier momento. No importa el impacto de sus palabras, ni que pueda generar un nuevo conflicto. El técnico no se calla y dice lo que piensa. Y así lo ha hecho cuando se le preguntó por la plantilla, que ya dejó claro en su momento que no lo tiene.

La cruzada que mantiene con la perla de La Masía -que llegó a llamar filtro tras una conversación entre los dos que salió a la luz- ha cobrado aún más importancia en el partido anterior ante el Valencia. Se le preguntó por las diferencias entre Araujo, que se ha ganado su confianza en los últimos partidos por la necesidad de un defensa central, y Puig., a quien le enseñó la puerta de salida desde el primer día. En lugar de regatear la cuestión de la forma más sutil posible, hizo una dura crítica al mediocampista.

La frase con la que definió la situación de ambos fue demoledora: Puede que haya jugadores que no hagan lo suficiente en los entrenamientos para cambiar la decisión del técnico ”. Un ataque innecesario, en el que el equipo parece empezar a retomar -aunque todavía con muchas dudas- la fuga y que puede generar un nuevo cisma en un vestuario que ya está muy disminuido.

No ha tenido oportunidades

Cualquiera la razon, Riqui Puig no ha tenido ninguna oportunidad con Koeman. El técnico le dijo nada más llegar y le dijo que buscara un equipo para seguir progresando, porque no iba a jugar con él. Algo que se siente como un ataque directo a la filosofía culé, que tiene las esperanzas puestas en el jugador de recuperar el estilo perdido en las últimas temporadas.

La exigencia del calendario obliga al entrenador a rotar para no sobrecargar a sus jugadores. Sin embargo, Puig aún no entra en sus planes. En total, en lo que va de temporada, ha participado en solo cuatro partidos, entrando todos desde el banquillo y estando en el terreno de juego un total de 82 minutos.

El jugador se quedó con la intención de cambiar de opinión al holandés, pero El entrenador no está dispuesto a dar tregua en la guerra que inició. Y lo está demostrando con su tozudez en no darle minutos a pesar de que el equipo no encuentra consistencia.

Buscó las cosquillas a Griezmann y Messi

La bomba sobre Riqui no es la única que ha soltado Koeman desde que llegó al banquillo azulgrana hace apenas cuatro meses. El técnico del conjunto azulgrana no se ha cansado desde entonces de generar conflictos. Las excusas para justificar la mala imagen tuya han sido una constante, pero sus ataques no solo se han dirigido a agentes externos al club.

El entrenador ha llegado interrogue a los miembros de su propio personal. Ya sea por sus declaraciones o por sus decisiones, el técnico en ocasiones se ha centrado en determinados jugadores, sin miedo al efecto contrario que pudiera tener.

No es de extrañar verlo en la sala de prensa criticando los fracasos tuyos después de un resultado adverso. Así como es capaz de quejarse de los árbitros y del VAR de forma sistemática, también es capaz de cuestionarse cómo defender a sus jugadores si es necesario, siempre que no asuma su parte de responsabilidad. Como no duda en señalar individualmente a varios de sus hombres.

El primero en ser destacado una vez que comenzó la competencia fue Antoine Griezmann. El francés no acabó de rendir a un nivel óptimo, como el año pasado y los constantes retrocesos del equipo lo dejaron como uno de los grandes. En lugar de colaborar para evitar la crueldad con el jugador, el técnico dio una lección de cómo no gestionar un vestuario dejándolo en el banquillo en partidos importantes como en el Clásico ante el Real Madrid, donde jugó 10 minutos.

Pero el francés no fue la única estrella que se atrevió a destacar. Koeman ha llegado a dudar de las cifras de Leo Messi en los últimos tiempos. Es cierto que, consciente de lo que podría generar una rudeza hacia el argentino, no tardó en rectificarse.

En los meses que lleva en el Camp Nou, Koeman tiene prácticamente más fuegos que puntos. Ni siquiera en la mejor racha de resultados de la afición azulgrana este curso -que no es un partido- evita centrar la atención en un determinado integrante de su plantilla. Riqui Puig es el último ataque de Koeman, aunque viendo los precedentes, sería extraño que fuera el último.