En los últimos años, los loros se han convertido en una de las mascotas más populares en los hogares españoles. Si tienes un macho y una hembra de la misma especie, debes saber que pueden reproducirse en cautiverio, aunque tienes que crear las condiciones ideales para que se produzca el apareamiento. Como ocurre con cualquier otra especie, la reproducción del loro doméstico tiene sus propias características y peculiaridades.

Reproducción del loro doméstico: etapas

Lo primero que hay que entender es que la reproducción del loro doméstico tiene una serie de etapas. El primero es lo que se conoce como noviazgo, sin el cual no puede haber apareamiento. Es normal que el macho y la hembra aleteen, bailen, griten y se acerquen progresivamente, hasta tocarse. No lo tome como un comportamiento hostil y, por supuesto, no intervenga.

Hay varias señales muy claras que pueden hacerte comprender que tus loros se cortejan entre sí: el macho desliza suavemente su pico sobre la cabeza de la hembra, el macho le da de comer a la hembra y viceversa … Es la etapa más importante de todas porque los loros tienen que ganar confianza el uno en el otro.

¿Hay algo que pueda hacer para que el cortejo y la cría sean un éxito? Si. Como es lógico, la jaula debe ser lo suficientemente grande para que ambas copias puedan moverse libremente. A esto hay que agregar el alimentación, que debe ser variada y equilibrada, y no solo estar formada por semillas.

Nido y huevos

Los nidos de loros son más altos que anchos, y puedes hacerlo tú mismo, tratando de estar lo más cerca posible de uno natural. Estas aves tienen la costumbre cavar los nidos en los árboles, para que puedas construir el prototipo del tronco de un árbol de madera de unos 40 centímetros de alto y 20 centímetros de ancho.

La período de incubación de los huevos varía de 20 a 25 días. Por regla general es la hembra la que incuba los huevos, aunque en algunas especies de loros es el macho el que lo hace. Suelen tener entre dos y seis huevos.

Finalmente, cabe señalar que los loros son monógamos. Por tanto, si en el futuro quieres que tengan más descendencia, debes mantener siempre la misma pareja.