La contundente victoria de Isabel Díaz Ayuso en las elecciones de Madrid ha provocado un terremoto político en el PSOE. Por ahora, el único que ha asumido su responsabilidad ha sido José Manuel Franco, secretario general de los Socialistas de Madrid, un chivo expiatorio que se ha visto obligado a dimitir. Ángel Gabilondo, que ha tenido que ser ingresado en un hospital, se niega a dimitir e insiste en recoger sus actas. Un gerente se hará cargo del PSM, donde la tensión crece por momentos. Las críticas a Gabilondo y La Moncloa se prolongan tras el golpe electoral, mientras Sánchez sigue sin dar la cara y manejando cobardemente los hilos de una crisis que amenaza con extenderse. Lo cierto es que el gran culpable del desastre electoral es Pedro Sánchez, que impuso su lista electoral a los socialistas madrileños y dejó en manos de Iván Redondo la estrategia de una campaña que resultó ser un auténtico fiasco.

El socialismo intenta en vano vender la idea de que el resultado de Madrid no tendrá efectos colaterales, pero lo cierto es que los desastrosos resultados están provocando críticas en muy amplios sectores del partido que apuntan directamente a La Moncloa. Sánchez se ha quitado de en medio, para que sean otros los que carguen con la responsabilidad del fracaso, pero es imposible. Sus formas dictatoriales, el mando y el mando, provocaron una notable indignación en los socialistas madrileños, hartos de la mandona de Ferraz. El clima es de alta tensión y la estrategia de limitar el daño a Madrid se ha volado, porque lo cierto es que la humillante derrota socialista a manos de Isabel Díaz Ayuso está teniendo réplicas en otros territorios. Susana Díaz ha anunciado que comparecerá en las primarias andaluzas, pero cuestionó su avance, que es tanto como plantar cara a Sánchez en sus intentos de echarla de la secretaría general de los socialistas andaluces.

De Madrid a Andalucía, la tensión se extiende en un partido que Ayuso, con su contundente victoria, ha abierto en el canal. Mientras tanto, ‘Nerón’ Sánchez toca la lira mientras contempla el fuego del PSM