La reacción de Podemos y los partidos independentistas tras el anuncio de la salida del Rey Emérito de España muestra hasta qué punto la supervivencia política de Pedro Sánchez depende de las formaciones que han conspirado para dinamitar el modelo del 78. Ese es el gravísimo problema que tiene la nación: que la cabeza del Ejecutivo está en manos de quienes quieren aplastar la Monarquía constitucional, que es tanto como intentar demoler más de 40 años de democracia parlamentaria. El hecho de que un partido como Podemos haya puesto a la Corona en su punto de mira, en connivencia con los separatistas, no tendría mucha importancia si no fuera por el pequeño detalle de que son ellos y sólo ellos los que mantienen vivo políticamente a Pedro Sánchez, que habrá podido ver por sí mismo cómo lo gastan sus socios en el gobierno.

Sánchez ha tratado de restar importancia al asunto reiterando que no hay crisis de gobierno y que todo se debe a que el PSOE y Podemos son partidos distintos que defienden posiciones diferentes en cuanto al papel de la Corona. Un argumento tan simple que hace temblar la columna vertebral. No, Sr. Sánchez, no son diferencias de matiz: lo que hace Podemos es socavar los cimientos de la España constitucional, el modelo que consagra el sistema de derechos y libertades en el que se basa la democracia. Y lo hace el propio Vicepresidente Segundo del Gobierno, con el respaldo de los partidos que subvirtieron el orden constitucional y de los herederos de los que no dudaron en matar para conseguir sus objetivos. Ésa es la tragedia de España: que Sánchez sea encarcelado políticamente por aquellos que ayer mismo, con mayor o menor identidad, pidieron la abdicación del Rey Felipe VI.

No les preocupa el comportamiento ejemplar de Don Juan Carlos, ni lo que los tribunales de justicia puedan decir sobre los turbios negocios del Rey revelados por OKDIARIO. No, la transparencia de la Corona y la estatura moral que el Rey Felipe VI ha mostrado al redirigir una situación que estaba causando un gran daño a la institución monárquica, les importa poco. Su objetivo es diferente: demoler el modelo actual de Estado. Sánchez tiene razones para no dormir tranquilamente con Iglesias a su lado. La elección: España o el abismo.