Donald Trump sigue queriendo influir en la política estadounidense durante unos pocos días para marcar su primer mes como expresidente. Ahora ha hablado con el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, a quien ha identificado como el nuevo objetivo a atacar: ha pedido a los miembros de su partido que se vuelvan contra él como venganza por lo que él ve como una traición.

Trump ha pedido a los senadores republicanos que se vuelvan en contra de su líder en el Senado porque aseguró que el expresidente era «práctica y moralmente responsable» del asalto al Capitolio el 6 de enero.

Trump ha emitido un comunicado, en un tono mordaz de la casa, en el que asegura que «el Partido Republicano nunca más podrá ser respetado o fuerte con ‘líderes’ políticos como el senador Mitch McConnell al frente», subrayando que con esto en el titular del banquillo de los suyos, «no volverán a ganar».

Donald Trump acaba de pasar su segundo proceso de acusación en Estados Unidos, luego de que la mayoría de dos tercios necesaria para llevar a cabo este peculiar episodio, el primero con un expresidente como acusado político, no fuera alcanzada en la votación de este pasado sábado. Siete senadores republicanos votaron contra Trump, pero no el propio McConnell, quien sí quiso señalar que él votaría por el magnate independientemente de lo que pensara sobre su culpabilidad o no como instigador de los disturbios del 6 de enero. McConnell mostró su oposición al proceso porque afirmó que no era más que una venganza simbólica llevada a cabo por el rector demócrata con Nancy Pelosi a la cabeza.

McConnell ha dejado claro que su opinión es que Trump fue el culpable de las lamentables imágenes vistas el 6 de enero, cuando una turba de tipos disfrazados entró en la cocina del Capitolio.

También fue quien marcó un punto de inflexión en el apoyo del Partido Republicano a Donald Trump mientras huía hacia adelante durante el viaje judicial cuando el presidente saliente se negó a reconocer los resultados electorales que dieron la victoria a Joe Biden. En un principio, McConnell se alineó con Trump, defendiendo su lógico derecho a presentar las batallas judiciales que considerara oportunas, pero a medida que se cumplieron los plazos para la proclamación de Biden y la mayoría de las estrategias legales del equipo de Trump se estrellaron contra los jueces, McConnell también terminó admitiendo que no tenía sentido seguir dando apoyo político al magnate. Fue entonces cuando Trump se volvió en su contra y, desde entonces, no ha dejado de formar parte del cada vez más numeroso grupo de sus enemigos.