Las vacaciones de verano de un turista natural de Gales se vieron interrumpidas por la picadura de una araña. El joven de 19 años pasaba unos días de descanso en la isla de Ibiza el pasado mes de mayo cuando, en una de las excursiones a uno de los lugares más turísticos de la isla, notó un beso en la mano derecha.

El joven estaba disfrutando del atardecer en uno de los enclaves más concurridos de la isla balear cuando notó que una pequeña araña le había mordido la mano. En un principio no le dio más relevancia al asunto. Pero, según el Diario de Ibiza, los problemas empezaron un tiempo después. La mano comenzó a hincharse como resultado de la picadura, y algunos dedos comenzaron a tomar un color oscuro.

Eran los efectos del veneno que la araña ermitaña inocula a sus víctimas. Este tipo de arácnido puede administrar un líquido necrotizante a sus víctimas que tiene consecuencias muy graves en algunos casos, como el de este turista galés. La mano afectada se volvió cada vez más negra, y el joven finalmente decidió visitar los servicios de salud de la isla.

En el centro de salud donde lo atendieron, le administraron medicamentos por vía intravenosa para tratar de reducir la hinchazón en su mano. Pero su situación no mejoró y, en poco tiempo, el daño ya era evidente. Tenía cinco dedos afectados por la aparición de necrosis. Este cuadro clínico obligó al joven galés a ser trasladado al hospital de la isla, Can Misses, donde fue sometido a diversas pruebas para determinar el origen de su dolencia.

Tras dos semanas en el hospital de Ibiza, el turista regresó a Gales y ahora está a la espera de la operación para amputarle los dos dedos de su mano derecha que quedaron irremediablemente afectados por el veneno de la araña ermitaña. El lugar donde ocurrió el incidente es un enclave muy concurrido, al que acuden los turistas para disfrutar de los maravillosos atardeceres que ofrece la isla balear. Hasta este caso, no se habían reportado otras picaduras de arañas ermitañas.