Los autónomos muchas veces no valoran acudir a licitaciones públicas porque piensan que son solo para grandes empresas. Pero las directivas europeas de los últimos años son muy claras: hay que compartir el juego.

Por este motivo, han surgido herramientas que permiten a pequeños emprendedores y autónomos competir por licitaciones, muchas de las cuales hasta ahora no tenían competencia. El experto en licitaciones públicas Gádor Espinosa Cuenta cómo se le ocurrió la idea de crear este producto: «En los últimos 20 años he visto licitaciones de todo tipo, para servicios de peluquería, material de oficina, viajes, limpieza … ¿Por qué entonces la gente de mi gente? , los que tienen una pequeña empresa, ¿no se presentan? La Administración española, presionada por las Directivas europeas para luchar contra la corrupción, ha realizado un esfuerzo enorme, para que cualquiera pueda licitar. Pero el público en general no lo sabe ”.

Gádor ha dibujado iTender Pro para llegar a todos estos pequeños comerciantes: “Queremos democratizar el mercado de la licitación pública, abriéndolo a las micro pymes y autónomos, que son los que básicamente conforman el tejido industrial de este país. En las licitaciones no gana el mejor, sino el más informado ”, dice Espinosa. Y solo unos pocos están informados … Solo el 1% de las empresas españolas están activas en licitaciones públicas, según la base de datos de contratos públicos del Ministerio de Hacienda. Es decir, solo 30.000 empresas pujan activamente, de los casi tres millones (entre empresas y autónomos) que existen en España. ¿Por qué los pequeños no pujan? “Básicamente por desconocimiento. Primero, muchas personas no saben que existen oportunidades de venta para sus productos o servicios. Y los que saben, suelen pensar que son contratos que ya están «dados», que no es para ellos, que es complicado … Pero básicamente no se licita porque los pequeños no saben que pueden hacerlo.

No solo carreteras

El público en general no lo sabe ”, explica Espinosa. Además, solemos pensar que las licitaciones son solo para grandes infraestructuras (carreteras, puentes, puertos…) y no es así: hace 30 años, el 70% de las licitaciones eran de obras. Hoy en día, la mayoría son para servicios y suministros: hay licitaciones para ejecutar bares públicos, para comprar botas, persianas, extintores, labores de costura, coches, etc. El mundo de las licitaciones públicas parece engorroso: papeleo, plazos, más papeles, vocabulario enrevesado … Pero este sector, que se mantiene y crece en tiempos de crisis económica, es un globo de oxígeno para pequeñas empresas y autónomos, sobre todo en momentos de incertidumbre como el actual.

«Muchos concursos por pequeñas cantidades están desiertos porque no aparece nadie»

Para entender cómo la adjudicación de un concurso público puede cambiar la economía de una pyme, veamos un ejemplo real, el de un taller de carpintería metálica en Cádiz que se dedica a la fabricación de barandillas y rejas. Este autónomo licita un concurso para renovar la barandilla del puerto de Cádiz y lo gana. Valor del concurso: 80.000 euros. Desde entonces se han introducido dos más, que también han ganado, y su empresa ha contratado a dos personas. La realidad es que “Muchos concursos por pequeñas cantidades están desiertos porque no aparece nadie”, dice Espinosa. Es hora de cambiar esto.

El algoritmo es la clave

Un buen algoritmo puede significar que esta herramienta realmente funciona y sirve a los propietarios de pequeñas empresas para obtener ingresos garantizados. Gádor asegura tenerlo y que con él puede «democratizar» el acceso a las licitaciones públicas. Si iTender Pro logra desenredar la burocracia a través de una aplicación, miles de autónomos y empresas podrían tener una forma diferente de aplicar algo realmente tedioso.

Dinero para todos

¿Por qué deberían pujar las PYME? A nivel legislativo, se han realizado grandes esfuerzos para que las pymes puedan acceder a los contratos públicos. Así, la Ley de Contratos del Sector Público, vigente desde 2018, divide las compras en lotes y permite la participación de empresas sin experiencia, algo que antes no ocurría. Además, la Ley de Transparencia monitorea de cerca los procesos de adjudicación y se ha creado un tribunal especial de apelaciones contractuales, exclusivamente para licitaciones, que es muy rápido y está a cargo de funcionarios, no de jueces. Además, existe la llamada “garantía de cobranza” que evita que se anuncie una licitación si no se dispone del dinero para pagarla.

De cara a los próximos cinco años, se prevé que “a través de las Administraciones Públicas fluyan 140.000 millones de euros, lo que sin duda supondrá un impulso para la actividad económica de los autónomos y pymes si participan en los procesos de licitación que se generarán «, dice Thorny